HU TIANBAO, HISTORIA Y MITO


Sigo atrapado por la fascinante historia de Hu Tianbao, y he seguido investigando sobre ella. Después de una exploración intensa de la leyenda de Tu’Er Shen y su forma humana, Hu Tianbao, di finalmente con una monografía que recoge el estudio histórico más detallado que al momento he encontrado.

Se trata de The cult of Hu Tianbao and the Eighteenth-Century discourse of Homosexuality, de Michael Szonyi (publicado en Late Imperial China, junio 1998).

Basándose en evidencias históricas y un estudio muy académico, el análisis de Szonyi concluye cómo diversas investigaciones históricas señalan la existencia, en la China del siglo XVIII, de un culto religioso organizado favorable a las relaciones homosexuales masculinas. Los oficiales estatales de la etapa tardía de la dinastía Qing intentaron suprimirlo en numerosas ocasiones por considerarlo inapropiado y en un intento por regular el deseo sexual.

Este culto giraba en torno a la figura e historia de un hombre llamado Hu Tianbao, y eventualmente evolucionó a la idea de la divinidad en la forma del dios conejo Tu’Er Shen que ya he comentado anteriormente en este y en este post.

Nos ubicamos entonces en China, en el siglo XVIII, donde se sabe que, en Fujian, capital provincial de Fuzhou, existió un culto favorable al deseo homoerótico. La evidencia indica que la gente de Fujian era notoriamente aficionada a la belleza masculina, y los homosexuales buscaban relaciones al estilo de las conocidas en la Grecia clásica: un adulto (llamado gixiong, “hermano” mayor de la relación) y un joven (llamado gidi, “hermano” menor), donde el primero actuaba como tutor y amante del joven. “Aún en los 30 años (del joven) seguían durmiendo en la misma cama, como esposo y esposa” (Shen Defou, 1606).

Al parecer existían varios templos, llamados Pequeño Templo Oficial. El principal estaba en Kangshan, fuera de la puerta este de Fuzhou, pero se conocen otros en Min y Houzuan, también condados de Fuzhou.


Fuzhou, China


Cuando las autoridades intervinieron y ordenaron terminar el culto, los templos fueron convertidos en academias. Sin embargo, el culto no pudo ser erradicado: 70 años después del primer intento aún persistía, y se hizo una segunda campaña de erradicación.

Los adoradores eran hombres adultos que buscaban jóvenes para relaciones sexuales, pero cabe destacar que las evidencias históricas existentes se basan solo en relatos de terceros. No parece haberse entrevistado o recogido relato de alguno de los adoradores propiamente dichos.

Todo indica que en la región de Fuzhou existían varios cultos que celebraban los deseos homoeróticos entre jóvenes. Entre ellos figuraba el del Ministro-Duque Xia, que también tenía rango de deidad: Xia Dehai, adorado principalmente por mercaderes, y que frotaban carne en la boca de la imagen para obtener su favor. Existía un festival anual en su honor, y ese pudo ser antecedente del culto de Hu Tianbao.

El culto a Hu Tianbao parece haber estado bien organizado. El poder principal de la deidad era la habilidad de conceder deseos a hombres adultos que querían tener sexo con jóvenes, según las autoridades.

El culto consistía en solicitar la ayuda de Hu Tianbao cuando alguien deseaba entablar relaciones con hombres jóvenes. Se rezaba a la imagen, se tomaban cenizas del incensario y debían lanzarse o colocarse en secreto en el cuerpo del objeto del deseo, que quedaba enganchado de la persona. Cuando se obtenía el favor del dios frotaban la boca de la imagen con intestinos de cerdo y azúcar, en agradecimiento. Además de la imagen, en el templo existían tabletas de madera con inscripciones.

Imagen del culto de Hu Tianbao, según relatos de ese momento, era una figura de yeso que representaba a dos hombres abrazándose, uno canoso de más edad y el otro tierno y pálido. 70 años luego del primer intento de eliminarlo, registros hablan de la iconografía del culto, sugiriendo claramente penetración sexual anal intergeneracional. Se trataba de una “imagen en forma de dos hombres, uno canoso y otro joven y pálido, en posición sentada, abrazados uno la espalda del otro”.

La investigación histórica de Szonyi apunta a pruebas entonces de la existencia en Fujian del uso generalizado del vínculo matrimonial entre homosexuales, en las eras Qing y Ming. El joven de la pareja era el penetrado (gidi o kiela en el dialecto Fuzhou); las jerarquías de edad y estatus determinaban la jerarquía de penetrado y penetrador. Igualmente, hay evidencia que muestra la existencia en Fuzhou de chicos adolescentes y jóvenes dedicados a masajes y prostitución que daban servicios en las barberías.

El relato de Hu Tianbao, entonces, puede verse como un recuento de las posibilidades de sexualidad masculina no normativa, que contrasta el sistema moral oficial y el social y sobrenatural, clamando por un sistema moral orientado por el amor y el sentimiento como alternativa al orden de la razón y la obligación social.

La divinización de Hu Tianbao viene a actuar como espaldarazo a todo este ambiente propicio a las relaciones homosexuales. Consagrado por los dioses, razón de más para que exista.

La leyenda del Dios Conejo aparece en el Zibuyu, del poeta Yuan Mei (1716-1798): la historia de Hu Tianbao y el oficial en los primeros años de la era Qing (1644-1911), en la que al regresar en forma de dios pide que se levante un tempo y “se queme incienso”, que es desde entonces parte integral del ritual. Se perfila así un culto cuya deidad toma la forma de un joven conejo.

Algunos autores consideran que la historia de Yuan Mei era en realidad una parodia, en la que la palabra conejo era peyorativa, un epíteto usado en China para describir al prostituto masculino. Señalan que en ninguna de las historias recabadas en Fujian aparece la imagen de un conejo.


Fujian, China


Sea como sea, la leyenda de Hu Tianbao valida lo que se llamaba el qing, el amor y el sentimiento, pero también sostiene la naturaleza contradictoria del amor homosexual, representada por el castigo recibido por Hu Tianbao. El deseo homosexual lo consume todo y eventualmente es fatal, pero recibe la aprobación de los dioses.

La sobrevivencia y renacimiento del culto a Hu Tianbao / Tu’Er Shen, ahora adorado en Taipei, capital de Taiwán, resulta un interesante giro a la antigua historia del dios que, por lo visto, no se extinguió.


Representación moderna (Taiwán) de Tu'Er Shen.

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