LA OPERA SE PINTA LGBTQ



Hay un decir entre la comunidad LGBTQ que la ópera se ajusta como anillo al dedo a aquella. Cierto o no, nos consta eso sí que el tema de la homosexualidad nunca ha sido ajeno a la ópera, de una forma u otra.

De cierto modo, podemos reconocer que en ópera ha habido tres fases en cuando al abordaje de la homosexualidad (o lo que podamos etiquetar como tal).

Existió una etapa anterior a cualquier clasificación, fundamentalmente al inicio de la ópera (siglo XV) y durante el Barroco y hasta el Bel Canto. Fue la época de oro del travesti en ópera, en el que podríamos intuir pinceladas de homosexualidad: hombres soprano haciendo papeles femeninos o mujeres cantando papeles masculinos fueron muy comunes incluso hasta iniciado el siglo XIX.

L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi (una de las primeras óperas) abunda en ellos: Arnalta, la nodriza de Poppea, suele ser interpretada por un tenor lírico; Nerón es papel para soprano, igual que uno de los sirvientes de Octavia.



Julio César y Sesto, en Giulio Cesare in Egitto, de Haendel, son cantados por mujeres; Cherubino, en Le nozze di Fígaro, Sesto y Annio, en La clemenza di Tito (ambas de Mozart); Bellini escogió que dos mujeres cantaran como Romeo y Julieta en su ópera homónima; el paje de Anna Bolena (Donizetti), Smenton; e incluso autores como Verdi (Un ballo in maschera) y Wagner (Rienzi) asignaron mujeres para papeles masculinos.

En Hänsel und Gretel (Humperdinck), el niño Hänsel está escrito para voz femenina, y todavía hoy muchas producciones asignan un tenor para cantar el papel de la Bruja.

Igualmente, hay algunos ejemplos donde es posible deducir cierto giro homosexual (querido o no), como el caso de los protagonistas de David et Jonathas, de Marc-Antoine Charpantier), donde el papel del hijo de Saúl es asignado a una soprano, subrayando aún más la relación homosexual que siempre se ha señalado entre los dos personajes bíblicos. Y mucha gente reconoce una pulsión homoerótica en la relación del Marqués de Posa y el Infante Carlos en Don Carlo, de Giuseppe Verdi.

Otro segundo grupo son aquellas óperas donde los autores incorporaron personas o subtramas donde la homosexualidad se insinúa o aparece colateralmente. Operas de closet, podríamos llamarlas.

A inicios del siglo XX Xavier Leroux incluyó en su ópera Astarté a un personaje lésbico (Onfalia, sacerdotisa del culto sáfico de la diosa) y de hecho el primer personaje abiertamente homosexual en ópera fue mujer y apareció en 1935, con la Condesa Geshwitz, en Lulú, de Alban Berg.

Benjamin Britten fue uno de esos compositores. En Peter Grimes y en Billy Budd encontramos atisbos de homosexualidad latente en la trama, que en Death in Venice fue ya tema muy claro.

No han sido pocos quienes hay señado la homosexualidad de Sam, personaje de A quiet place, de Leonard Bernstein. E igual se ha dicho que el personaje protagónico de Krol Roger, de Karol Szymanonwski, no es otra cosa que la proyección de la propia homosexualidad del compositor.



Finalmente, ya entrando en el siglo XX y hasta la fecha, la homosexualidad ha sido abordada abiertamente como tema de numerosas óperas, ya fuera del closet completamente.


Para hacer un recuento general de aquellas óperas donde la homosexualidad está presente de un modo u otro les dejo esta lista (siempre susceptible de ampliarse):


David et Jonatas (1688, Marc-Antoine Charpantier)

Dalibor (1868, Bedric Smetana)

Astarté (1901, Xavier Leroux)

Krol Roger (1926, Karol Szymanowski)

Lulú (1935, Alban Berg)

Peter Grimes (1945, Benjamin Britten)

Billy Budd (1951, Benjamin Britten)

The Knott Garden (1969, Michael Tippett)

Young Caesar (1970, Lou Harrison)

Death in Venice (1973, Benjamin Britten)

A quiet place (1983, Leonard Bernstein)

Harvey Milk (1995, Stewart Wallace)

Patience and Sarah (1996, Paula M.Kimper) Se la considera la primera ópera mayor en abordar un tema lgbtq.

Angels in America (2004, Peter Eötvös)

Before night falls (2010, Jorge Martín)

Oscar (2013, Theodore Morrison)

Champion (2013, Terence Blanchard)

Paul’s case (2013, Gregory Spears)

As One (2014, Laura Kaminsky) Considerada la primer ópera que aborda la transgeneridad.

27 (2014, Ricky Ian Gordon)

Brokeback mountain (2014, Charles Wourinen)

Crossing (2015, Matthew Aucoin)

Sweets by Kate (2015, Griffin Candey)

Andy: A Popera (2015, Allen y Dan Visconti)

Threeway (2016, Masquerade, Robert Paterson)

Pleasure (2016 Mark Simpson)

Les feluettes (2016, Kevin March)

Fellow travellers (2016, Gregory Spears)

Not in my town (2016, Michael W.Ross)

Edward II (2017, Andrea Scartazzini)

Lessons in love and violence (2018, George Benjamin)

The Life and death(s) of Alan Turing (2019, Justine F.Cheng)

Stonewall (2019, Mark Campbell)

The Stonewall Operas (2019): Outside (Bryan Blaskie), The Pomada Inn (Brian Cavanagh-Strong), The Community (Kevin Cummnes), Nightlife (T.J.Rubin)


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